LA MAESTRÍA DE LA TRANSFIGURACIÓN FACIAL A TRAVÉS DE LA ALIMENTACIÓN

NIVEL CELESTE

El modelo de alimentación consciente en tres niveles que estoy desarrollando (celeste, humano y terrestre) es una propuesta de bienestar personal que comienza por nutrirnos bien, en todas las dimensiones del ser. La alimentación bajo este criterio se constituye en un viaje alquímico hacia una forma de alimentarnos que nutre simultáneamente el espíritu, la mente y el cuerpo.

El nivel celeste nos lleva a alimentarse desde un propósito relacionado con el espíritu y su alimento.

Esta filosofía de vida es aplicable para la alimentación de nuestra piel.  En este artículo exploramos la influencia de la meditación, la respiración, el yoga facial y la oración en la calidad de nuestra piel y en el glow de nuestro rostro.

Es  conocido científicamente que la piel y el cerebro comparten un mismo origen embrionario: el ectodermo. Además, la piel y el cerebro se comunican constantemente mediante neurotransmisores y hormonas como el cortisol (la hormona del estrés), las endorfinas y la dopamina. Esto explica parcialmente por qué el estrés emocional se manifiesta tan rápido en el rostro.

Cuando meditamos y oramos profundamente se activa el sistema parasimpático, reduciendo la producción de cortisol y, por lo tanto, ayudando a mantener la integridad del colágeno y reduciendo la inflamación sistémica, lo que previene brotes de acné, eccemas o psoriasis.

Al meditar, por ejemplo, sobre la paz o la compasión, activamos neuronas espejo y patrones musculares asociados con la calma. Con el tiempo, esto reconfigura la "postura" del rostro. Los ángulos caídos de la boca o los ojos pueden elevarse sutilmente simplemente porque el tono muscular basal ha cambiado de la tristeza/tensión a la serenidad.

La meditación de atención plena (Mindfulness) ayuda a observar las emociones sin reaccionar ante ellas. Al evitar respuestas emocionales explosivas o de ira persistente, evitamos picos de sustancias proinflamatorias que degradan la elastina. Meditar antes de dormir, por ejemplo, mejora la calidad del sueño profundo y por lo tanto la reparación de los tejidos de nuestra piel.

Si a estas prácticas le sumamos la respiración rítmica y profunda, estimulamos la vasodilatación periférica. Cuando el cuerpo está en calma, la sangre se dirige a la periferia (la piel), mejorando la nutrición de los capilares faciales. Una mejor circulación sanguínea asegura que los nutrientes y el oxígeno lleguen con mayor eficiencia a las células dérmicas, proporcionando ese "brillo natural" o glow que solemos asociar con estados de serenidad. El rostro recupera su color natural y su luminosidad. No es sólo "brillo", es oxigenación real. La piel se ve más densa y menos opaca porque las células están recibiendo el combustible necesario para su renovación.

Al practicar la oración, cultivamos una relación de amor y cuidado con nosotros mismos. Orar es un acto de entrega que tiene un efecto transfigurador. Al bajar la guardia, los músculos se relajan. El "surco del ceño" se suaviza y la mandíbula se libera. Un rostro que ora suele reflejar una apertura que ninguna crema puede imitar; es el paso de un rostro defensivo a uno receptivo.

El yoga facial es una práctica que ha tomado mucho auge en los últimos tiempos. Reúne ejercicios, masajes y drenaje linfático junto a una respiración profunda y rítmica. Estos ejercicios hacen que el rostro se vuelva más simétrico y armónico. La mirada se vuelve clara y la expresión más relajada. Realmente es una práctica efectiva que transfigura el rostro desde una luz interna. He venido ejecutando este tipo de yoga y puedo dar fe de sus efectos.

Para cerrar este artículo les invito a hacer dos prácticas:

  1. Respiración diafragmática (un nutriente invisible): inhalar en 4 tiempos expandiendo el abdomen (no el pecho), retener 2 y exhalar en 6. Repetir varias veces.

  2. Beber caldo de huesos, anclándose en el nivel celeste: sintiendo gratitud por la nutrición y el origen del alimento e Inhalar el aroma profundamente (Olfato/Presencia).

NOTA: la receta del caldo de huesos la puedes encontrar en mi sección de recetas.


Valentina Inglessis


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