Cacao Fino de Aroma Venezolano: El "Pinot Noir" del mundo del chocolate

Si alguna vez has probado un chocolate y has sentido que sus sabores te transportan, es muy probable que hayas degustado una joya elaborada con Cacao Fino de Aroma. Pero, ¿qué significa realmente este término y de dónde proviene el mejor del mundo? Acompáñame en este viaje desde la cuenca del Amazonas hasta las cortes europeas.

¿Qué hace a un cacao "Fino de Aroma"?

En el mundo del chocolate, la Organización Internacional del Cacao (ICCO) clasifica al cacao de variedad Criollo (y sus mejores cruces) dentro de la exclusiva categoría de Fino de Aroma.

A diferencia del cacao común, corriente o "bulk" (el cual aporta ese sabor básico y plano a chocolate industrial y que permite la produccion en masa), el cacao fino ofrece una experiencia sensorial mucho más rica y sofisticada. Su perfil aromático es su rasgo más importante: al probar un chocolate hecho con este cacao, tu paladar puede encontrar notas naturales que recuerdan a flores, especias, frutas (cítricos, frutos citricos  rojos, amarillos o hasta tropicales, frescos, maduros o deshidratdos), nueces, almendras, caramelo, miel incluso malta.(que  es un sabor unico y exclusivo de Venezuela) Además, suele tener un amargor y una astringencia mucho más suaves y tan equilibrados que pueden pasar desapercibidos.

La analogía perfecta: El Pinot Noir del cacao

Si tuviéramos que comparar el cacao fino de aroma con una cepa de uva específica, la analogía perfecta sería, sin duda, la Pinot Noir.

Esta uva es famosa en el mundo de la enología por no producir un vino "pesado", sino por regalar una paleta de aromas sutiles y muy complejos: frutos rojos frescos (como cereza y frambuesa), notas florales (pétalos de rosa, violetas) y elegantes toques especiados o terrosos. No es casualidad que muchos afirmen que los mejores (y más caros) vinos del mundo se producen con esta uva. El cacao fino de aroma busca exactamente esa misma elegancia en el chocolate.

El milagro venezolano: Calidad por encima de cantidad

Ahora bien, ¿dónde encaja Venezuela en todo esto?

Para entender su importancia, hay que mirar los números: de toda la producción mundial de cacao, apenas entre el 5% y el 8% es considerado Fino de Aroma. Si bien Venezuela fue uno de los mayores  productores mundiales  de cacao desde el siglo XVII al Siglo XX , hoy en día produce aproximadamente el 1% del cacao del mundo. Sin embargo, tiene un récord envidiable: casi el 100% de su exportación es reconocida mundialmente como Fino de Aroma.

Pero no solo es la genética, sino el cuidado humano. El cultivo, fermentación y secado que se ha perfeccionado por los cacaocultores venezolanos durante siglos es vital para despertar esos "aromas finos".

Genética y el mito histórico: El verdadero origen

Históricamente, el botánico sueco Carl Linnaeus (1753) identificó dos variedades principales de cacao: el Criollo y el Forastero. Del cruce de ambos apareció el Trinitario. La ciencia ha avanzado, y hoy en día los genetistas han identificado diez familias distintas de cacao, donde el Criollo es el único que mantiene su nombre de la clasificación original.

Un mito muy común es que el cacao es originario de Mesoamerica. La realidad biológica es que las variedades se originaron de manera separada en Sudamérica, específicamente en la cuenca noreste del Amazonas y el Orinoco y en la cuenca del lago de Maracaibo.

El codiciado cacao Criollo localiza su origen exacto en la zona del Sur del Lago de Maracaibo, en Venezuela (tierra que aún hoy produce nombres míticos para los chocolateros como Porcelana y Guasare). 

Desde ambos orígenes, este tesoro botánico llegó a Mesoamérica y se difundió en la  región andina y amazonica (Colombia, Ecuador y Perú, Brasil), arraigándose en los cultivos de civilizaciones como los mayas, los aztecas y otros pueblos prehispánicos. En el siglo XVI, los conquistadores españoles lo introdujeron en Europa; un viaje que transformó la gastronomía mundial para siempre y dio origen a la inmensa pasión global por el chocolate.

Cesar Carbonara

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Cacao: Origen y Botánica