EL MITO DE LA GELATINA
El colágeno es una proteína muy grande. La gelatina comercial es simplemente ese colágeno desnaturalizado por el calor, lo que hace que las hebras se suelten y puedan atrapar agua, formando el gel.
Cuando comes gelatina, tu sistema digestivo no la absorbe como "colágeno". El estómago y el intestino delgado la desarman por completo, derivando en aminoácidos, los más importantes glicina, prolina e hidroxiprolina (derivado de la prolina).
Una vez que esos aminoácidos entran al torrente sanguíneo, el cuerpo los distribuye según sus prioridades de supervivencia, no de estética. Se irán primero a reparar las paredes del intestino, a los tendones, a los huesos o a las articulaciones dañadas. La piel (la dermis) está al final de la cola de prioridades de la biología. Para que las células de tu piel agarren esos aminoácidos y vuelvan a tejer colágeno propio, necesitan obligatoriamente la presencia de Cofactores. El más importante de todos es la Vitamina C. Sin ella, la enzima que une los aminoácidos para hacer colágeno simplemente no funciona.
En resumen, La gelatina no es colágeno directo para el rostro; es la materia prima que hay que desarmar. El arte de la cocina en este caso consistiría entregarle al cuerpo los aminoácidos y las herramientas —como la Vitamina C activa y los entornos antioxidantes— para que el organismo decida que el mejor lugar para construir es, precisamente, la matriz de nuestra piel.
También funciona con el efecto indirecto sobre la mucosa intestinal. Al consumir gelatina de calidad reparas la hiperpermeabilidad del intestino. Un intestino sano deja de filtrar toxinas a la sangre, lo que apaga la inflamación sistémica. El resultado indirecto es un rostro libre de acné, rojeces y opacidad.
La receta que les estoy presentando ( TERRINA FRIA DE CALABACIN) procura una magia metodológica: la gelatina va por un lado y la Vitamina C del tomate va por el otro, en el estómago de la comensal se encuentran, entregándole al organismo, en el mismo bolo alimenticio, los cofactores necesarios para que los fibroblastos de la piel puedan activar la síntesis de colágeno propio.
La gelatina sola o con sabores artificiales no es efectiva desde el punto de vista de la utilización del colágeno. Para las gelatinas de frutas les propongo esta técnica: Prepara la base de gelatina y, justo cuando haya bajado de temperatura pero antes de que solidifique (por debajo de los 40°C), incorpora jugos puros o pulpas de frutas ácidas (como guayaba, limón, mandarina o fresas). Al no someter la Vitamina C a un calor agresivo, la mantienes viva. Ella será el pasaporte para que esos aminoácidos se conviertan en colágeno en tu rostro.
Valentina Inglessis